miércoles, 13 de agosto de 2008

Esperanza Molina, a la cruz del perdón


José Luis Jara

Un video que posee la investigadora de la Universidad de Sonora, Mirna Valenzuela, muestra las escenas en que las autoridades tradicionales de cinco pueblos yaquis visitaron la comunidad Sarmiento, con el fin de asumir una postura en el conflicto que se presenta con este predio.
Desde hace algunos años, algunas familias yaquis han venido denunciando el peligro de que la comunidad yaqui de Sarmiento pierda el patrimonio que les entregó el Gobierno del Estado en la época de Manlio Fabio Beltrones, con el objetivo de que ahí realizaran sus ceremonias y fiestas tradicionales.
La visita que realizaron las autoridades tradicionales de cinco pueblos yaquis ocurrió desde el pasado 27 de junio. Salieron desde las siete de la mañana de ese viernes y se enfilaron al predio de 4 hectáreas de la Comunidad Sarmiento.
Los gobernadores yaquis acordaron visitar esta comunidad, después de que un grupo de yaquis de Hermosillo fueron a la guardia tradicional de los yaquis, para informar que la señora Esperanza Molina ha promovido la venta de esos terrenos al señor Ignacio Mendívil, a muy bajo precio.
De acuerdo a lo que ha investigado el grupo de inconformes, este predio se encuentra valuado en unos 40 millones de pesos. Sin embargo, los contratos de compra ventas que impulsa la señora Molina son de 15 o 20 mil pesos por lotes de 400 metros cuadrados.
El valor de estos terrenos se puede entender, con la ubicación del predio: por el lado oeste se encuentra el fraccionamiento residencial Las Joyas, uno de los más caros de la capital sonorense. Y por el otro extremo de la comunidad Sarmiento, se encuentra otro fraccionamiento residencial que se llama San Ignacio y que pertenece a la familia Mendívil.
La investigadora universitaria, que asumió la asesoría de las familias yaquis inconformes, dijo: el caso es que este predio fue donado por el gobierno del estado, en el tiempo de Beltrones, y que irresponsablemente no se tituló o legalizó la propiedad del terreno.
El único papel que existe para acreditar esta situación, es un oficio del ayuntamiento de Hermosillo, firmado por el entonces secretario del ayuntamiento, profesor Feliciano Valenzuela, que da cuenta de la donación del predio.
Desde entonces a la fecha, han pasado más de 14 años, en que las familias yaquis se encuentran posesionadas del terreno. Y nadie, ni Ignacio Mendívil, que ahora dice que es el dueño, reclamó la propiedad de la superficie.
Y mientras tanto, tanto el gobierno federal, como del estado y el municipio ofrecen algunos servicios públicos, lo cual, en términos jurídicos, se interpreta como un reconocimiento implícito de la existencia de esa comunidad de familias yaquis.
El fondo del problema –explicó la investigadora- es que Esperanza Molina quiere entregarle la tierra a Ignacio Mendívil, porque están construyendo el fraccionamiento residencial San Ignacio, ubicado por la carretera a Nogales, detrás del Café Combate.
El argumento que presentó la comisión de yaquis que acudió a la guardia tradicional, fue que la nación yaqui tiene la obligación moral y política de demandar al gobierno por la legalización de ese terreno.
En base a ese argumento, los cinco gobernadores decidieron acudir a la comunidad Sarmiento para conocer el terreno e informarle a Esperanza Molina de una audiencia con las autoridades tradicionales.
Ese viernes 27 de junio por la mañana, no se encontraba Esperanza Molina. Y de acuerdo al video, se observa que las autoridades de los cinco pueblos yaquis que acudieron a Sarmiento, iniciaron un recorrido. Pasaron por la escuela donde encontraron dos aulas que construyó Conafe y una que construyó el Tecnológico de Monterrey, totalmente destruidas y abandonadas.
Encontraron igualmente destruida la cocina comunitaria y sobre todo, el panorama desolador en que se encontraban las casas que antes albergaban a familias yaquis.
Cuando las autoridades yaquis estaban por terminar el recorrido, la señora Esperanza Molina llegó al predio. Y de inmediato se reunieron y uno de los gobernadores le dijo a Esperanza que acudiera a una reunión con todos los gobernadores de la nación yaqui.
La cita fue para el pasado 5 de julio, a la que no asistió Esperanza Molina.
En tanto, en los hechos del 27 de junio, después de que le informan de la cita, Esperanza Molina entró a la iglesia y sacó al cristo. Les dijo a los gobernadores que a ella le empezó a ir mal desde que llegó ese cristo y lo aventó.
Mirna Valenzuela dijo ante ello que su familia regaló ese cristo a la iglesia y al pueblo yaqui, no a Esperanza Molina.
La reacción de la señora Molina fueron las amenazas contra la investigadora, quien dijo que desde hace algunos meses interpuso una denuncia en la procuraduría general de justicia contra Esperanza Molina, porque la amenazó de muerte.
En el video se observa que Esperanza Molina y un grupo de personas empezaron a agarrar piedras y lanzar injurias contra las autoridades yaquis.
En tanto, uno de los gobernadores yaquis tomó el cristo que había tirado Esperanza. Mirna Valenzuela le dijo que ella no se podía llevar el cristo porque su casa no es un templo y el jefe yaqui se lo llevó para una iglesia de la nación indígena.
Extraoficialmente, Mirna Valenzuela dijo que Esperanza Molina no acudió al citatorio que le pusieron los gobernadores yaquis, porque supo que allá la estaba esperando un numeroso grupo que quiere castigarla de acuerdo a las tradiciones de los yaquis. La quieren poner en la cruz del perdón y darle un castigo yaqui.

No hay comentarios: