José Luis Jara
María del Carmen Palafox Álvarez es una mujer yaqui de Hermosillo que vive en la comunidad Sarmiento.
Su casa se encuentra detrás del cerro del Bachoco, en un predio de cuatro hectáreas ubicadas a un lado de un pozo de rebombeo que surte de agua a la capital sonorense. Por la entrada norte de la ciudad, la comunidad Sarmiento se puede ver a un costado de la carretera, cerca de la colonia del Café Combate.
De las cerca de 30 hogares que se construyeron al inicio de esta comunidad, ahora quedan unas 9 casas de píe y albergando familias que se encuentran viviendo una etapa de presiones y hostigamientos por parte de empresas que quieren comprar el predio a bajo precio y mediante presiones que se denuncian por fuera de la ley.
María del Carmen Palafox es yaqui nacida en 1953 y es hija de esas generaciones de indios que vivieron deportaciones, destierros y enrolamientos laborales que los llevaron a salir del Valle del Yaqui.
Su padre nació en territorio mayo, en Huatabampo. Su tata fue soldado y se lo llevaron a Saltillo, Coahuila. Cuando regresaron a Sonora decidieron venirse a radicar a Hermosillo, en el Coloso, La Matanza y el Mariachi.
María del Carmen es de La Matanza y ella vivió la etapa en que los yaquis fueron echados del terreno que se encuentra detrás de la Central de Autobuses de Hermosillo. Este terreno lo utilizaban únicamente 40 días, los que corresponden a la cuaresma, para celebrar sus fiestas religiosas que concluyen en Semana Santa.
En 1993, cuando el entonces gobernador Manlio Fabio Beltrones puso en marcha el Fideicomiso Progreso, a la comunidad yaqui los echaron del terreno que utilizaban para sus ceremonias. Y para dar solución a la presión social de haber sacado las fiestas tradicionales de los yaquis, el gobierno del estado acordó con la etnia la entrega de un terreno para que los yaquis celebraran sus fiestas tradicionales.
Así nació la Comunidad Sarmiento y al terreno de la comunidad se fueron a vivir algunas familias de yaquis que resolvieron su necesidad de vivienda.
Con la casa de doña Carmen, en la comunidad quedan unas nueve casas de píe y albergando familias, distribuidas en diferentes partes de las 4 hectáreas de la comunidad.
La mayoría de las habitaciones se encuentran prácticamente destruidas, abandonadas, porque han sido vendidas a una inmobiliaria que se encuentra interesada en adquirir esos terrenos, supuestamente para construir una especie de fraccionamiento residencial con su área de balneario.
Con doña Carmen se encuentran sus hijos. Son los únicos que no han cedido para vender su propiedad, aún cuando le han ofrecido hasta más de 30 mil pesos, cantidad que se encuentra muy por arriba de los 12 o 15 mil pesos que pagaron al resto de las familias.
Por negarse a negociar con la inmobiliaria Urbi, la familia de doña Carmen se ha visto bajo el hostigamiento de manera permanente.
El último problema que tuvieron fue en diciembre del año pasado, cuando el hijo de doña Carmen decidió construir una casita en la comunidad Sarmiento, en un predio que se encuentra enseguida de uno que fue adquirido por la inmobiliaria.
Ante ello, la inmobiliaria Urbi demandó al hijo de doña Carmen. La prepotencia de los abogados de esta empresa fue más que elocuente en diciembre de 2007, cuando el abogado Roberto Beltrones llegó a la comunidad, se dirigió a la construcción en ciernes y la derrumbó a patadas.
Doña Carmen dijo que también ella ha sufrido detenciones al margen de la ley, por parte de agentes que van de parte del ministerio público que se encuentra en la colonia del Coloso.
El problema
De acuerdo a la historia que contó doña Carmen este terreno de 4 hectáreas fue donado en 1993. La señora tiene copias de un oficio firmado por el entonces síndico municipal Feliciano Valenzuela que le hace constar de esa donación.
Sin embargo, la traslación de dominio para el municipio y para los yaquis nunca se realizó, a pesar de que el terreno se entregó en un acto oficial del entonces gobernador y del alcalde de Hermosillo.
En las idas y venidas que han dado, se percataron que en catastro no existen títulos de propiedad de la asociación de yaquis que se formó en aquel entonces para recibir el terreno. Estas cuatro hectáreas siguen formando parte de uno de cuatro bloques que son propiedad de la inmobiliaria Urbi, propiedad de la familia Mendívil Fernández, porque nunca se realizó la traslación de dominio.
Ahora, la inmobiliaria de los Mendívil Fernández es la que pretende desarrollar ese proyecto residencial y de balnearios.
Sin embargo, para desarrollar ese complejo, requiere de esos terrenos que ocupa la Comunidad Sarmiento, donde se encuentra doña Carmen y sus hijos.
La defensa que tiene doña Carmen para sostenerse en este lugar, es que ya tienen 14 años viviendo ahí. En esos 14 años, dijo, nadie reclamó nada y la ley es clara en estas situaciones, a favor de los posesionarios, concluyó.
María del Carmen Palafox Álvarez es una mujer yaqui de Hermosillo que vive en la comunidad Sarmiento.
Su casa se encuentra detrás del cerro del Bachoco, en un predio de cuatro hectáreas ubicadas a un lado de un pozo de rebombeo que surte de agua a la capital sonorense. Por la entrada norte de la ciudad, la comunidad Sarmiento se puede ver a un costado de la carretera, cerca de la colonia del Café Combate.
De las cerca de 30 hogares que se construyeron al inicio de esta comunidad, ahora quedan unas 9 casas de píe y albergando familias que se encuentran viviendo una etapa de presiones y hostigamientos por parte de empresas que quieren comprar el predio a bajo precio y mediante presiones que se denuncian por fuera de la ley.
María del Carmen Palafox es yaqui nacida en 1953 y es hija de esas generaciones de indios que vivieron deportaciones, destierros y enrolamientos laborales que los llevaron a salir del Valle del Yaqui.
Su padre nació en territorio mayo, en Huatabampo. Su tata fue soldado y se lo llevaron a Saltillo, Coahuila. Cuando regresaron a Sonora decidieron venirse a radicar a Hermosillo, en el Coloso, La Matanza y el Mariachi.
María del Carmen es de La Matanza y ella vivió la etapa en que los yaquis fueron echados del terreno que se encuentra detrás de la Central de Autobuses de Hermosillo. Este terreno lo utilizaban únicamente 40 días, los que corresponden a la cuaresma, para celebrar sus fiestas religiosas que concluyen en Semana Santa.
En 1993, cuando el entonces gobernador Manlio Fabio Beltrones puso en marcha el Fideicomiso Progreso, a la comunidad yaqui los echaron del terreno que utilizaban para sus ceremonias. Y para dar solución a la presión social de haber sacado las fiestas tradicionales de los yaquis, el gobierno del estado acordó con la etnia la entrega de un terreno para que los yaquis celebraran sus fiestas tradicionales.
Así nació la Comunidad Sarmiento y al terreno de la comunidad se fueron a vivir algunas familias de yaquis que resolvieron su necesidad de vivienda.
Con la casa de doña Carmen, en la comunidad quedan unas nueve casas de píe y albergando familias, distribuidas en diferentes partes de las 4 hectáreas de la comunidad.
La mayoría de las habitaciones se encuentran prácticamente destruidas, abandonadas, porque han sido vendidas a una inmobiliaria que se encuentra interesada en adquirir esos terrenos, supuestamente para construir una especie de fraccionamiento residencial con su área de balneario.
Con doña Carmen se encuentran sus hijos. Son los únicos que no han cedido para vender su propiedad, aún cuando le han ofrecido hasta más de 30 mil pesos, cantidad que se encuentra muy por arriba de los 12 o 15 mil pesos que pagaron al resto de las familias.
Por negarse a negociar con la inmobiliaria Urbi, la familia de doña Carmen se ha visto bajo el hostigamiento de manera permanente.
El último problema que tuvieron fue en diciembre del año pasado, cuando el hijo de doña Carmen decidió construir una casita en la comunidad Sarmiento, en un predio que se encuentra enseguida de uno que fue adquirido por la inmobiliaria.
Ante ello, la inmobiliaria Urbi demandó al hijo de doña Carmen. La prepotencia de los abogados de esta empresa fue más que elocuente en diciembre de 2007, cuando el abogado Roberto Beltrones llegó a la comunidad, se dirigió a la construcción en ciernes y la derrumbó a patadas.
Doña Carmen dijo que también ella ha sufrido detenciones al margen de la ley, por parte de agentes que van de parte del ministerio público que se encuentra en la colonia del Coloso.
El problema
De acuerdo a la historia que contó doña Carmen este terreno de 4 hectáreas fue donado en 1993. La señora tiene copias de un oficio firmado por el entonces síndico municipal Feliciano Valenzuela que le hace constar de esa donación.
Sin embargo, la traslación de dominio para el municipio y para los yaquis nunca se realizó, a pesar de que el terreno se entregó en un acto oficial del entonces gobernador y del alcalde de Hermosillo.
En las idas y venidas que han dado, se percataron que en catastro no existen títulos de propiedad de la asociación de yaquis que se formó en aquel entonces para recibir el terreno. Estas cuatro hectáreas siguen formando parte de uno de cuatro bloques que son propiedad de la inmobiliaria Urbi, propiedad de la familia Mendívil Fernández, porque nunca se realizó la traslación de dominio.
Ahora, la inmobiliaria de los Mendívil Fernández es la que pretende desarrollar ese proyecto residencial y de balnearios.
Sin embargo, para desarrollar ese complejo, requiere de esos terrenos que ocupa la Comunidad Sarmiento, donde se encuentra doña Carmen y sus hijos.
La defensa que tiene doña Carmen para sostenerse en este lugar, es que ya tienen 14 años viviendo ahí. En esos 14 años, dijo, nadie reclamó nada y la ley es clara en estas situaciones, a favor de los posesionarios, concluyó.
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